miércoles, 20 de mayo de 2015

Zacatecas y sus museos.

Conoce cuáles son los museos que merecen tu presencia cuando visites Zacatecas. Aquí el arte se respira por todos lados, es una tierra de artistas que nos han dejado su talento y testimonio en sus museos, que no le piden nada a los de la Ciudad de México por calidad y también por cantidad. Incluso si lo suyo no son los museos, créanmelo, los de aquí los dejarán con el ojo cuadrado.

Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez

El mismo edifico se puede considerar como la primera obra de arte con la que se toparán, pues está construido con un estilo neoclásico de principios del siglo XIX. Aunque no lo crean, este recinto fue una prisión alguna vez, así que es muy interesante ver cómo se ha respetado su arquitectura para albergar su impresionante acervo.

El museo es un homenaje hacia el propio artista plástico Manuel Felguérez, quien fuera uno de los pioneros del arte abstracto en México, parte de su contribución fue renovar la propuesta artística del país. Por supuesto el acervo del museo cuenta con gran parte de sus obras que donó para este recinto y una gran colección de piezas de pintores abstractos mexicanos como Omar Rayio, Lilia Carrillo, Pedro Coronel, Fernando García Ponce, entre otros. Más información aquí.

Museo Rafael Coronel

El edificio solía ser un Ex Convento virreinal, aquí encontrarán diversas colecciones, entre ellas se encuentra la obra pictórica de Rafael Coronel, la colección de títeres de Rosete Aranda y las más de 10,000 máscaras mexicanas reunidas por el pintor, llamadas “El rostro de México” se dice que es la mayor colección de máscaras del mundo.

Vale la pena admirar todas las salas del museo, por ser un ex convento, aún se resguarda parte de su acervo, por ejemplo, en la sacristía del templo, puedes admirar las Cédulas Reales y el Pendón de la Ciudad, las dos son las originales, las cuales fueron concedidos por el Rey Felipe II a finales del siglo XVI.

Es tan diverso que encontrarás una interesante exposición de dibujos, bocetos y otros proyectos de Diego Rivera. Además de diversas piezas de las épocas prehispánicas hasta las contemporáneas. Ten en cuenta que todas las colecciones que se aprecian en el museo fueron donados por el mismo artista. Más información aquí.

Museo Pedro Coronel

Ubicado en el antiguo Colegio de la Compañía de Jesús. Pedro Coronel fue pintor, dibujante y grabador abstracto mexicano, por si se lo están preguntando, sí, es hermano de Rafael Coronel. Se le considera uno de los museos más ricos de América Latina, ¿quieren saber por qué? Pues su colección cuenta con más de 1,300 piezas de arte universal de distintas épocas y rincones del mundo.

Cuando me refiero a universal es porque su acervo incluye piezas originarias de Egipto, Grecia, Italia, África, China, Japonesa, India y Oceanía. Además podrás admirar obras originales de Dalí, Picasso, Miró, Hagart, Basarelli, entre otros importantes. Y por su fuera poco, también se expone una serie de esculturas del período colonial de México y una colección de libros de más de 20 mil volúmenes que datan del siglo XVI al XIX. Más información aquí.

Museo Toma de Zacatecas

Si quieres saber algo de la historia de Zacatecas, este recinto es el indicado, pues conmemora el centenario de la Batalla de Zacatecas “La toma de Zacatecas”. Si vas en esta época, podrás disfrutar de un recinto recién remodelado y vislumbrar de un panorama gráfico de lo que ocurrió en esta ciudad. El inmueble fue usado en 1550 como una fortaleza para protegerse de los indígenas, después funcionó como asilo, casa de caridad y hasta de albergue.

El museo cuenta con 10 salas, en una de ellas se muestra una colección de ropa y armas usadas durante la batalla. Ahora con la renovación, se permitió instalar algunas innovaciones tecnológicas, por ejemplo tendrás la oportunidad de tomarte una fotografía con Francisco Villa y Venustiano Carranza. El recorrido sigue por una sala donde se muestran los Antecedentes a través de una proyección visual. Y otra dedicada al Hogar y Oficio con una ambientación de época. También encontrarás un plano de 1906 que muestra como estaba trazada la ciudad en aquella época. Más información aquí.

Museo Virreinal de Guadalupe

Posee una de las más importantes colecciones de pintura barroca del país. Vale la pena contemplar primero su arquitectura, ya que originalmente forma parte del antiguo Convento de Guadalupe. Su colección exhibe parte de los testimonios históricos y culturales de Zacatecas. El INAH ha sido un agente muy importante para su restauración y mantenimiento. Se han logrado recuperar muchos de sus obras pictóricas y gran parte de edificio, pero aún se sigue conservando gran parte de su espíritu. Aquí también podrás encontrar el Archivo Histórico de Zacatecas y hasta una colección de vehículos antiguos que muestra la evolución del transporte en México.

Museo Francisco Goitia

Otro museo en el que también vale la pena perderse en su arquitectura. Hace años el edificio solía ser una residencia oficial de gobernadores,  se encuentra rodeado por amplios jardines. Aquí se presenta una exhibición permanente de las obras más prestigiosas de artistas plásticos de Zacatecas como Julio Ruelas, Pedro Coronel, Manuel Felguérez, Rafael Corones, Francisco Goitia. Son más de 170 obras las que se pueden admirar, en su conjunto representan más de 100 años de hacer arte contemporáneo. También cuenta con salas de exposiciones temporales, conciertos, presentaciones de libros, entre otras cosas. Más información aquí.

Museo Zacatecano

El edificio originalmente fungía como la Casa de la Moneda, en la actualidad alberga diferentes colecciones propias del Estado, aquí podrás ver exhibiciones dedicadas al arte huichol, hechos por este grupo étnico, está conformada por más de 150 piezas. Además una muestra de herrería mexicana de los siglos XVI y XVII, un hermoso mural hecho con chaquiras del artista huichol Santos Motoaepohua y una colección de imágenes que retratan el mundo Huichol integrada por 70 piezas.

El museo alberga también una compilación de retablos populares originarios de diferentes épocas y centros religiosos, las cuales fueron donadas por Fernando Benítez y una recopilación de fotos murales de Víctor Aráuz. Más información aquí.

Como pueden ver las experiencias en Zacatecas son  interminables, pero vale la pena echarle un ojo a estos recintos históricos, incluso algunos de ellos consagrados como Patrimonios Históricos.

10 razones para visitar Nueva York este verano

Si hay una ciudad que no necesita excusas para ser visitada, esa es Nueva York. Y especialmente en verano, cuándo parece que todo se confabula para que en ella se den cita las mejores propuestas de ocio gratuito.

Nueva York tiene la habilidad de sorprender siempre al visitante por más que uno la haya visitado. Y hasta para los que la habitan, la ciudad esconde siempre sorpresas en la manga para disfrutar de ese verano al que con tanta pasión se lanzan los neoyorquinos, especialmente tras los rigores de un invierno cómo el que acaban de sufrir. Este verano, Nueva York ofrece además interesantes novedades, que hemos reunido aquí.


1. Reapertura de Governor’s Island

Por qué hay vida -entendida en términos de ocio, entretenimiento y diversión- más allá de Manhattan, el viajero inquieto ha comprendido que hay que salir de su perímetro para descubrir todo lo que Nueva York ofrece. Governor’s Island -una isla separada del sur de Manhattan por apenas un kilómetro-, es una de esas joyas de la ciudad que no muchos conocen. La profunda transformación que está experimentando en sus parques y jardines ya pudimos observarla en 2014. Con su nueva apertura estacional en 2015 -de mayo a septiembre- nos permitirá descubrir las novedades y disfrutar de la completa programación de actividades para todos los públicos, y completamente gratis, que organiza cada temporada. Cómo lo es también el sistema de ferry que la conecta, desde el Battery Maritime Building situado en 10 South St. al lado del Staten Island Ferry, con el bajo Manhattan. También ofrece un servicio de ferry gratuito desde Brooklyn.

2. Recorrer el High Line completo

No hay desarrollo que refleje mejor la capacidad de reinventarse de Nueva York, que el paseo elevado que discurre entre el Meatpacking District y la 34th St. (entre las 10th Ave. y la 12th Ave.), conocido cómo The High Line. El proyecto de recuperación de una antigua línea de ferrocarril de carga conocida cómo West Side Line, no sólo ha permitido recuperar para la ciudad un paseo verde de lo más singular, sino también transformar gracias a él, el paisaje urbano de las distintas zonas por las que serpentea. Durante este verano -el primero en el que podemos disfrutar de su recorrido completo-, el paseo cobra vida al atardecer gracias a los conciertos de música en directo, los pequeños kioscos para un picoteo informal, y sobre todo, las personas que se acercan a él para contemplar desde sus hamacas, las mejores puestas de sol de Nueva York sobre el río Hudson.

3. Visitar la nueva sede del Whitney Museum

La frescura y plena actualidad del Meatpacking District, no es ajena al nuevo emplazamiento en él del Whitney Museum, dedicado al arte norteamericano del siglo XX. Y es que la modernidad del barrio, que pasó de albergar los mataderos que suministraban de carne a la ciudad, a convertirse en un icono de tendencias gracias a los visionarios que abrieron los primeros locales en los años 80, no puede ser mejor localización para su nueva sede, abierta desde el 1 de mayo de 2015, en un espectacular edificio de cristal diseñado por el genial arquitecto Renzo Piano, y situado en 99 Gansevoort St.

4. Observatorio de OWTC

Nueva York es una ciudad de símbolos, y el edificio que ocupa -no sólo físicamente, sino en el corazón de muchos- el lugar de las Torres Gemelas, es uno de ellos. Y es que con su altura de 1776 pies -en honor de la Declaración de Independencia de Estados Unidos-, One World Trade Center no sólo es el edificio más alto de Nueva York, también el del hemisferio oeste, y el tercero más alto del mundo. La apertura de su Observatorio -el próximo 29 de mayo-, es una de las novedades destacadas de 2015, ya que desde él se podrán obtener las imágenes más impactantes de la ciudad y sus alrededores. La subida a las plantas 100, 101 y 102 tampoco decepcionará al visitante, ya que incluye un video time lapse de la evolución de Nueva York en los últimos 515 años. Las entradas ya están disponibles a través de su página.

5. Hudson Eats

Comer en Nueva York es siempre un viaje por la gastronomía del mundo sin moverte de la ciudad, aunque desde marzo de este año la experiencia está aún más localizada, gracias a la apertura de un food court -los típicos espacios de comida tan habituales en el mundo anglosajón, que agrupan la oferta de un buen número de restaurantes con las más variadas propuestas- en el recientemente renovado Brookfield Place. La ubicación de este espacio es inmejorable, en la zona de Battery Park, al lado de World Trade Center y con maravillosas vistas a la estatua de Libertad y de Hudson river. La cuidada selección de locales, entre las que no faltan las de varios reconocidos chefs, incluye opciones para todos los gustos (cocina francesa, japonesa, mexicana o norteamericana, entre otras), y a precios razonables.

6. Azoteas con vistas

En ninguna otra ciudad cómo en Nueva York las vistas desde los bares de azotea embriagan más que las mezclas. Desde los clubs del Midtown hasta las azoteas de los hoteles del Meatpacking District, la ciudad tiene una azotea en verano desde la que contemplar el espectáculo de las luces al atardecer de la ciudad que nunca duerme. Permanecerá en el recuerdo, lo prometemos.

7. Una Milla de puro arte

Las veintitrés calles que separan el Metropolitan Museum (82nd St.) y The Africa Center (110th St.) reúnen lo más granado de la diversidad cultural y artística de Nueva York. Cada junio, la llamada Milla de los Museos (entre la 82nd St. y la 105th St.) celebra su Museum Mile Festival, una jornada festiva abierta a todos, en la que los nueve museos situados entre ambas calles de la 5th Ave., no solo abren sus puertas de forma gratuita, sino que el área se cierra al tráfico de vehículos para disfrute de peatones, porque ese día -el 9 de junio- el arte sale a la calle en las más variadas expresiones.

8. Conciertos en Prospect Park

Nueva York suena -y sabe- a música en verano, porque los conciertos al aire libre se suceden durante los meses estivales por los cinco distritos, llenando de acordes las cálidas noches de la ciudad. SummerStage es ya un clásico con escenarios no sólo en Central Park sino en todos los barrios de Nueva York. Frente a él, este año descubre la agenda de conciertos de Celebrate Brooklyn!, el festival que reúne el mejor indie-rock, soul, funk o jazz, en un único anfiteatro rodeado de árboles del hermoso Prospect Park en Brooklyn, del 3 de junio al 12 de agosto, y además gratis.

9. Películas a la luz de la luna

Entre la 42nd St. y 40th St. y al abrigo del imponente edificio de la New York Public Library, se encuentra la pradera más concurrida de Nueva York, la de Bryant Park. Especialmente en verano, cuándo su agenda de actividades se llena de propuestas gratuitas abiertas a todos, y nos deja citas imperdibles, cómo Broadway in Bryant Park, con una selección de los mejores momentos de los espectáculos más populares del vecino Broadway, y especialmente el HBO Bryant Park Summer Film Festival, el festival de cine de verano para disfrutar de una velada única a la luz de la luna, del 22 de junio al 24 de agosto.

10. Los mejores restaurantes al mejor precio

Hace tiempo que la idea de que los mejores restaurantes de Nueva York no son accesibles para todos, quedó desterrada gracias a propuestas tan apetecibles cómo la New York Restaurant Week, una oportunidad única de disfrutar de los restaurantes más reconocidos y glamurosos de la ciudad a un precio cerrado. Si viajas a Nueva York estás de enhorabuena, esta cita bimensual se celebra del 20 de julio al 14 de agosto.

Fuente: Skyscanner

martes, 31 de enero de 2012

Recorrer Miami en bicicleta

Como en las principales ciudades del mundo, la capital latina de los Estados Unidos ya tiene su sistema de bicicletas compartidas, y nuevas bicisendas

Las máquinas expendedoras se multiplican por Miami Beach

La ciudad está implementando un sistema económico y ecológico para que los residentes y turistas se muevan de un lugar a otro a pedal. Miami Beach se pobló de bicicletas.

La propuesta se denomina Decobike. Mediante máquinas automáticas expendedoras de bicicletas -instaladas en distintos puntos de la isla-, el turista puede tomar una, pedalear hacia donde le guste y devolverla en cualquier otra estación una vez cumplido el tiempo pactado.

Cuando la propuesta esté completamente en operación (aún, en etapa de prueba), tendrá cien estaciones de renta y préstamo automáticas que funcionarán a luz solar las 24 horas, con una flota de mil bicicletas en una docena de barrios.

Día tras día se ven nuevas estaciones montándose hacia los cuatro puntos cardinales de la isla, mientras estos rodados en Miami Beach ya son un boom. Las bicisendas también acompañan esta tendencia, y están claramente marcadas en las calles con un carril exclusivo. En algunas avenidas sin bicisenda, no obstante, el automovilista es advertido de que pueden circular ciclistas por allí tomando todo el carril.

Se puede alquilar sólo por deporte, o hacer un tour por el distrito Art Deco de South Beach, comprar en las tiendas de marca sobre Collins (está contemplado: el manubrio tiene una canasta metálica) llegar hasta Lincoln Road, almorzar en la peatonal, y seguir camino casi 60 calles más al Norte hasta North Miami Beach, para devolverla frente al restaurante Manolo.

Los recorridos son miles dada la enorme cantidad de máquinas que se suman. En las zonas más calientes de South Beach, la distancia entre máquinas expendedoras no supera las cinco cuadras y algunos puestos están al borde de la playa.

domingo, 29 de enero de 2012

Alquileres públicos de bicis, crece en auge

Los sistemas de alquiler público de bicis han proliferado, pero no siempre son exitosos. A diferencia del alquiler convencional, tienen un formato unidireccional (one way), para llegar de una estación a otra y dejar los vehículos luego estacionados.

Los usuarios se identifican antes de recoger una bicicleta, que pueden ser gratis o a bajo costo.

Este servicio -el primero se implementó en Holanda, con el White Bicycle Plan- ha tenido grandes logros en ciudades como Lyon, Washington, Montreal, Melbourne y París, pero ha fracaso en otras como Helsinki y Madrid. El sistema público en Buenos Aires es parte del programa Mejor en bici. Gratis, se debe presentar documento o pasaporte, además de una constancia de domicilio. Es decir, los extranjeros deben ser residentes.

En cuanto al alquiler de autos por hora, hay experiencias previas en Nueva York y ciudades holandesas, pero recién en diciembre último se inauguró un servicio con autos eléctricos. Se llama Autolib y propone reducir a largo plazo el tránsito y los niveles de contaminación..

lunes, 23 de enero de 2012

Rusia, los rascacielos de Stalin. Siete hermanas moscovitas

Entre 1947 y 1953 se construyeron en Moscú siete rascacielos –los más altos de Europa durante décadas–, planeados por Stalin para enfrentar la Guerra Fría en el mismo terreno en que sobresalía el enemigo, cuyo modelo de ciudad era Nueva York. Con una mezcla de estilos gótico medieval, barroco y modernista ruso, estos edificios conocidos como Las Siete Hermanas dominan las alturas de la ciudad.

Al caminar por las calles de Moscú uno tiene la sensación de estar recorriendo la que aún hoy sería, a simple vista, la capital de la Unión Soviética. Porque la etapa comunista dejó una impronta muy fuerte en la ciudad, que no parece haber cambiado mucho en las últimas dos décadas. Para saber a ciencia cierta cuánto cambió, habría que haberla recorrido a fines de los años ’80 del siglo XX, pero llama la atención la ausencia del equivalente a una city bancaria y corporativa como la que tiene toda gran ciudad del mundo, incluso Beijing, Shanghai y Hanoi. Hay por supuesto algunos rascacielos vidriados aquí y allá, solitarios como islas de occidentalidad capitalista, pero son los menos. Al mismo tiempo se imponen fastuosos ministerios de los años cincuenta y sesenta, y por todos lados perduran miles de hoces y martillos, estrellas rojas de cinco puntas coronando edificios, bustos de Marx y Engels, mosaicos y estatuas de obreros y campesinos, y de Lenin de cuanto material fuese factible esculpir, sin olvidarnos del mismísimo Lenin en cuerpo y sin alma exhibido en un sarcófago de cristal en la Plaza Roja.

En esencia la ciudad tiene el sello que le quiso dar Stalin personalmente, luego de los daños por la Batalla de Moscú contra los alemanes. Y fue precisamente el urbanismo uno de los campos en los que Stalin decidió dar la lucha en la Guerra Fría. Entre el Este y el Oeste, las ciudades competían en grandiosidad y las dos puntas de lanza fueron Nueva York y Moscú.

El comunismo triunfante de la Segunda Guerra Mundial debía mostrarle al mundo a través de su capital lo que era capaz de lograr el poderío del primer estado obrero de la historia. Y para ello Stalin decidió renovar la ciudad desde su subsuelo mismo hasta la altura de las nubes. Bajo tierra hizo construir un metro que debía diferenciarse de los que ostentaban ciudades como Londres y París: el de Moscú tendría los lujos y la sofisticación de los palacios imperiales, pero orientados al disfrute del pueblo. La iniciativa fue un éxito –hasta hoy no existe metro en el mundo que rivalice con éste en tamaño, belleza y funcionalidad– y para la superficie ideó el plan de erigir ocho monumentales rascacielos que conmemorarían los ocho siglos de vida de la ciudad.

El objetivo de estos planes era competir con el capitalismo en los terrenos en los que sobresalía, y por supuesto se pretendía ganarles en tamaño, imponencia y originalidad. Stalin lo planteó claramente en un discurso: “Ganamos la guerra y ahora los extranjeros vendrán a Moscú, caminarán por ella y no verán rascacielos. Si comparan a nuestra ciudad con las capitalistas será un golpe moral para nosotros”.

Fuente: Página 12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-2246-2012-01-22.html

miércoles, 18 de enero de 2012

Salir de vacaciones con las mascotas

Para quienes tienen perros o gatos, la planificación de las vacaciones implica no sólo elegir un destino y un hotel bonito, sino también un lugar que acepte mascotas. Además del consejo boca a boca, Internet ofrece buscadores de establecimientos que aceptan animales. Es el caso de Mascotasok.com, autodefinido como el “primer portal para viajar con tus mascotas”. Allí se ofrecen hoteles, cabañas e inmuebles en alquiler en todo el país, que permiten alojar a dueños y mascotas. Similar, pero en España, el sitio www.seadmitenmascotas.com permite buscar y reservar alojamiento online.

Más allá de la búsqueda de alojamiento, se recomienda llevar la cartilla sanitaria de la mascota. También se aconseja familiarizar al animal con la jaula o caja en la que se lo transportará, para que se sienta seguro y cómodo. “No le ofrezca comida por lo menos 6 horas antes de partir y sepa que las mascotas de compañía deben llevar identificación y datos del propietario”, señala Julieta Balduzzi, socia fundadora de Mascotasok.com.

Para viajes al exterior es imprescindible consultar la documentación requerida.

“En los últimos años, las autoridades de diversos países y/o regiones del mundo han incorporado nuevas condiciones para admitir el ingreso a su territorio de perros y gatos”, señalan en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de la Argentina (Senasa). De modo que, en algunos casos, para la emisión del Certificado Veterinario Internacional ya no basta con la verificación de la vacunación antirrábica o contar con un certificado de salud extendido por un veterinario. Según el país de destino, también se requieren inmunizaciones, valoraciones diagnósticas, tratamientos especiales y hasta la identificación del animal con un tatuaje o microchip. Incluso, hay países que no admiten el ingreso de determinadas razas: “España y Alemania tienen restricciones para Pit Bull Terrier, Bull Terrier, American Staffordshire y otras razas potencialmente peligrosas”, informan en la Dirección Nacional de Sanidad Animal del Senasa.

Es imprescindible consultar esta web ya que allí figuran los requisitos para moverse con mascotas hacia diferentes destinos.

En términos generales, para la obtención del Certificado Veterinario Internacional de perros y gatos hay que dirigirse a la Estación de Cuarentena Lazareto Capital.
Dirección: Puerto de Buenos Aires, Dársena Sur, en Elvira Rawson de Dellepiane y Av. Calabria.
Informes: 4362-5755 - 4362-5755
Email: lazareto@senasa.gov.ar
Web: www.senasa.gov.ar

Fuente: Clarín

lunes, 16 de enero de 2012

Vacaciones en República Dominicana

En los bares de la línea costera de Cabarete o en las calles estrechas de Paque Duarte resuenan las contagiosas cadencias.

La República Dominicana es, en el imaginario de los argentinos, sinónimo de playas paradisíacas de arenas blancas y mar turquesa. No en vano nuestros compatriotas están a la cabeza del ranking de los sudamericanos que visitan año tras año esa pequeña nación caribeña.

Más allá de la archiconocida propuesta de Punta Cana, el país tiene muchos rincones quizá no tan conocidos pero llenos de sorpresas. Lugares que fueron descubiertos mucho antes del boom del turismo en el Caribe, y que hoy narran infinitas historias y proponen imborrables postales.

Puerto Plata ?a doscientos kilómetros de Santo Domingo, sobre la costa norte del país- se pavonea orgullosa por deberle su nombre al mismísimo Cristóbal Colón. Resulta fácil comprender en qué estaba pensando el conquistador al bautizar a esta ciudad: el reflejo del sol sobre el Atlántico y la blanca arena envuelve el paisaje con un destello plateado.

Este escenario paradisíaco, con las palmeras, las aguas planchadas y tibias y las espaldas bien cubiertas por montañas de vegetación exuberante, tiene todas las condiciones para convertirse en un polo de atracción para turistas de todo el mundo.

Playas para todos los gustos

Los más cómodos encuentran lo que quieren en el complejo conocido como Playa Dorada. Allí se concentran 14 hoteles incluyendo los all inclusive, esa fórmula íntimamente ligada al éxito del turismo en Dominicana, donde es posible disfrutar de la playa, desarrollar actividades deportivas, asistir a espectáculos, comer y tomar tantos mojitos como el capricho mande sin necesidad de salir del hotel y todo por un mismo precio.

Pero, y aquí está el mayor secreto de Puerto Plata, a diferencia de otros destinos dominicanos también hay mucho para ver fuera de los límites del complejo turístico.

Una ruta tan sinuosa como rodeada de una vegetación que parece invadirla nos conduce a pequeños poblados costeros aledaños a Puerto Plata.

A unos pocos minutos se encuentra Sosúa, un pueblo que creció a instancias de una colonia judía llegada en la década del 30. Esta presencia todavía se siente en la arquitectura urbana, a pesar de que los habitantes originales se dispersaron. En esta pequeña ciudad puede hallarse todo lo contrario al lujo de los all inclusive: humildes hoteles que alojan por un puñado de dólares, ferias de pintores de estilo naif y playas rústicas que convocan a los amantes de los deportes acuáticos.

Más allá en el camino está Cabarete, cuya línea costera está invadida por las sombrillas y mesas de numerosos bares que, cuando cae el sol, se transforman en el epicentro de la movida joven de la región. Aquí se confunden los turistas y los dominicanos, en baile frenético al ritmo del merengue y la bachata, bajo el lema “lo que pasa en Cabarete queda en Cabarete”.

Sin embargo, para conocer el plato fuerte hay que hacer un par de horas en auto. En las costas de Punta Rucia espera una lancha, que tras unos veinte minutos de navegación nos deposita en Cayo Paraíso.

Se trata de una isla de blanca arena de no más de mil metros cuadrados, que se alza humilde en medio del mar turquesa. Apenas unas precarias construcciones de paja ofician de balneario, donde se pueden pedir patas de rana y snorkels para hacerse a la aventura en un mundo de arrecifes de coral que amparan coloridos peces.

La visita al cayo dura un par de horas y al regreso la lancha emprende veloz hacia un área protegida de manglares, donde un laberinto de vegetación ampara distintas especies de aves.

Más que arena y sol

Además de sus playas, Puerto Plata ofrece un exquisito cóctel de historia, paseos y aventuras. En la ciudad, la huella de la conquista de América se hace bien presente.

Alrededor del parque Duarte, por las estrechas callecitas donde suenan a todo volumen los pegadizos estribillos del merengue, se conservan casas coloridas de estilo colonial. Cruzar la puerta de cualquiera de ellas puede transformarse en una visita a uno de los tantos sitios de venta  de ámbar que tiene la ciudad, donde por unos cuantos dólares puede adquirirse un souvenir en esa curiosa piedra de color miel, que según cuentan se formó a partir de la cristalización de resina vegetal durante millones de años.

A unas pocas cuadras de allí, sobre el malecón, se yergue orgulloso el fuerte San Felipe, construido en el siglo XVI como defensa contra los piratas. Muy cerca están las ruinas del primer asentamiento español en América, La Isabela, fundado por el propio Cristóbal Colón.
Como en todas las ciudades dominicanas, el estilo colonial se alterna con islotes de arquitectura brutalista. Allí surge otro nombre omnipresente en la historia de República Dominicana: el del brutal dictador Rafael Trujillo, quien rigió los destinos locales entre 1930 y 1961, cuya sola mención mezcla el desprecio por sus crímenes y una especie de agradecimiento encubierto por ser el padre del país moderno.

Un teleférico permite divisar la zona desde las alturas de la montaña Isabel de Torre, y es allí donde se hace más presente ese resplandor plateado que da nombre a la ciudad.
Otro paseo obligado, en las afueras de Puerto Plata, es Ocean World, un parque acuático donde el visitante puede nadar con los delfines o ver bien de cerca las numerosas especies marinas y aves que habitan la región circundante.

Los amantes de la aventura también tienen lo suyo en la selva aledaña. Las torrentosas caídas del río Damajagua ofician de escenario de uno de los paseos más emocionantes de Puerto Plata.

Los 27 Charcos, tal como se los conoce, son piscinas naturales en medio de la roca, unidas por saltos de diferentes alturas. Aquí la propuesta consiste en ponerse el casco, el chaleco salvavidas y unas zapatillas de goma y recorrer río arriba para luego tirarse de las cascadas escondidas en una cerrada selva donde nunca entra el sol.

Fuente: http://www.losandes.com.ar/notas/2012/1/8/vacaciones-ritmo-merengue-616742.asp